jueves, 24 de octubre de 2024

Un Oxidado Resentimiento...

Es extraño este vacío, este cúmulo de sensaciones sin nombre que han comenzado a desbordarse en los últimos días. Quisiera poder decirte que hay un consuelo en volver al seno familiar, derramar las viejas penas en un abrazo común, pero no puedo. Lo único que me queda es un oxidado resentimiento, incapaz de ser pronunciado. 

¿Qué podrían decirme los demás? Ni mis hermanos, ni mis primos, ni siquiera Mary, ni mamá o papá serían capaces de comprenderlo. Porque, ¿qué les diría? No puedo evocar nada de ti, ningún atisbo de lo que una vez fuiste para mí, mucho menos sentir alguna traza de ese afecto que, en su momento, logré guardar. 

Cuando pienso en ti, en aquellos días en que eras pequeño, antes de partir y desaparecer, solo queda un eco vacío. Incluso cuando me agoté de esperarte, de imaginar que regresarías a casa para disculparte, para decir que te habías equivocado y que tu lugar era aquí, con nosotros, conmigo. Pero ni eso. No hay un recuerdo, no hay ni una mínima emoción que me ate a lo que una vez fue.

El paso del tiempo se ha encargado de borrar todo, como si los lazos se hubieran disuelto en una silenciosa nada. Ahora, solo queda el viciado aire de un resentimiento que ni siquiera tiene fuerza para hacerse notar. Lo que debería haber sido un torrente de emociones se ha convertido en un pozo seco, incapaz de dar vida a nada, ni siquiera a los recuerdos que alguna vez te tuvieron a ti en el centro.

D