lunes, 21 de octubre de 2024

La Melodía del Ser Fragmentado...

Toda palabra poética es un intento de dibujar la silueta de quienes fuimos antes de que el tiempo borre sus contornos. En este afán de definirse a través del cuerpo y de la naturaleza, el poema se alza como un puente hacia el otro que se ha desvanecido, hacia el otro que dejó cicatrices. 

La identidad, fluida y esquiva, busca reflejarse en la imagen del otro para encontrarse a sí misma. Sin embargo, este reflejo es frágil, casi espectral, y al tratar de atraparlo, se desvanece en cuanto lo nombramos.

El poema, entonces, no es más que un intento de capturar lo que ya se ha ido, de hacer tangible el instante que huye. Nos invita a buscar nuestra voz en las melodías del recuerdo, en los ecos de la rabia, la melancolía y la venganza

Pero estas emociones, si no son plasmadas en palabras, corren el riesgo de desaparecer, dejándonos apenas con vestigios, con un silencio que habla de la ausencia

La poesía nos advierte: si no narramos nuestras heridas, si no registramos nuestro dolor, el polvo será lo único que pronunciará nuestro nombre, llamándonos desde lo profundo de un olvido inminente.

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